Desde tiempos muy remotos el hombre y el mar han tenido historias de pasión y tormento. El hombre se convirtió en marinero sin saber los alcances que esto traería consigo. No existen registros históricos precisos, que indiquen cuando nuestros ancestros decidieron emprender sus travesías náuticas. Es posible que la curiosidad y la necesidad hayan sido parte del impulso de la humanidad para explorar el territorio azul; pero con humildad creemos que el espíritu indomable de nuestra raza fue el factor determinante para llevar a cabo estas proezas. Según algunos estudios indican, la navegación marítima se remonta a un poco más de 6000 años; sin embargo en casos de la navegación fluvial y lacustre es posible que date de un poco más.
Nuestra historia está plagada de cientos de miles de nombres, que quedaron tallados para siempre en la inmortalidad. Quien no conoce a Cristóbal Colón, Vasco de Gama, Fernando de Magallanes, Zheng He o Pedro el Grande. Los grandes navegantes de la historia no solamente fueron sus Capitanes y constructores de grandes flotas; hay una inmensa multitud de personas, que sin ellas hubiese sido imposible tan magníficas expediciones. Nombres que jamás se conocerán de hombres que valientemente enfrentaron grandes olas, poderosos vientos y estruendosas tormentas.
Tal vez millones de ellos murieron por enfermedades o accidentes que no se pudieron tratar a bordo; por naufragios o por alguna insubordinación que los hizo caminar por la plancha. También podríamos encontrar nombres infames como Morgan, Edward Teach el famoso barba negra; o tal vez la reina del mar Grace O´ Malley quien aterrorizó los mares nórdicos. Si ingresas en Internet podrás conseguir fabulosas historias que seguramente te harán querer surcar los siete mares. Allí también podrás conseguir el mejor prestamo 3000 euros para qué disfrutes de un crucero y sentirte todo un navegante.
La aventura en el mar nunca termina
El horizonte marítimo siempre nos ha inspirado he invitado a soñar con el desafío de explorar lo desconocido. Tal vez más recientemente en nuestra línea de tiempo por la modernización de las tecnologías; la exploración submarina es todo un reto todavía en estos momentos. Se dice que aún no conocemos siquiera el 10% de lo que alberga el lecho marino; pero aparentemente se ha invertido más dinero en la exploración espacial que en lo que yace bajo las olas. Jacques-Yves Cousteau es toda una leyenda tratándose de investigación oceánica; su pasión por el mar no le restó emprender viajes por grandes ríos, como el que le inspiró para escribir “Viaje de Cousteau al Amazonas».
El junto al francés Emile Gagnan, inventaron el pulmón acuático «Aqua-Lung» que permitió empezar a soñar con habitar las profundidades submarinas. El Calypso se convirtió de un dragaminas, en una residencia perenne del estudio de la biología marina. Sin duda alguna Jacques Cousteau es uno de los personajes contemporáneos más influyentes; en inyectarnos el deseo profundo por el conocimiento de lo que nuestro mundo azul puede ofrecernos. Seguramente toda la biografía y todo su material audiovisual que nos heredó; fue significativo para qué la generación actual se inspirara en su labor.

Esta inmensa masa de agua quienes llaman la mar por su poética e inspiradora presencia y hermosura; también es conocido como el mar que con su indescifrable bravura, ha hecho zozobrar posiblemente a millones de navíos. El mar, las naves y sus tripulantes han servido de musa para crear grandes producciones cinematográficas. La fatídica historia del buque que ni Dios mismo podría hundir; fue ampliamente galardonada, la película Titanic fue un gran éxito. Capitán de mar y guerra, Tiburón, La tormenta perfecta y hasta Liberen a Willy; usaron al gran azul como su principal escenario.